Esta divertida puesta en escena constituye, en gran parte, una crítica analítica y realista de las deficiencias y temores humanos, es por esto que la descripción de los personajes podría presentarse como un auto análisis, pues estos hacedores del juego son personas comunes, como cualquier ser humano; de todos los ámbitos sociales, económicos, educativos, religiosos.
Al estar ahí como espectador resulta difícil no identificarse con las diferentes escenificaciones: el político que vive esperando pasar a la historia, el comunista que espera la revolución mundial, el burócrata que vive esperando un aumento de sueldo, el comerciante que espera hacerse millonario, el profesor que vive esperando llegar a rector, el enfermo que espera la cura de su enfermedad, el religioso que espera llegar al paraíso, y así como éstas, se exponen otras muchas situaciones en las que, tristemente, los seres humanos vivimos esperando soluciones, sin tomar en cuenta que el potencial de solución radica en nosotros mismos.
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